martes, 3 de julio de 2018

Tarta Harry Potter (no apta para muggles)

  Aunque cada vez trabajo menos con el fondant, hay ocasiones especiales en las que me esfuerzo por darle gusto a las niñas, como en la fiesta de cumpleaños de Andrea que estaba centrada en el mundo de Harry Potter. 
   Por supuesto la tarta de cumpleaños debía ser de los personajes de los libros y después de estudiar un sinfín de ideas espectaculares para inspirarnos, este ha sido el resultado.


  Las ideas que más nos gustaban las guardo en una carpeta de Pinterest junto con otras tartas que también nos gustan por si algún día las necesito (Ideas para tartas). Por ejemplo, nos encantaron las figuras de esta tarta, o el piso de Hogwarts en esta

  El piso inferior es un dummy, un corcho cubierto de fondant para que sirva de decoración (en esta entrada conté como hice mi primera tarta falsa). Me viene muy bien porque así la tarta gana en altura y queda más bonita y además al no estropearse el relleno, se puede hacer con tiempo y adelantar parte de la decoración. 

  Afortunadamente tengo una buena colección de material para decorar tartas y me vino estupendamente los texturizadores para simular la pared o el camino de piedra. Para que el fondant no se secara antes de darle la textura de ladrillos, lo forré con film transparente y lo fui separando poco a poco.


  Para las partes en las que los ladrillos no se habían marcado demasiado bien, utilicé una herramienta para señalar el fondant y dejar los ladrillos lo más uniforme posible.


  Una vez hecha la pared, había que decorarla. Por supuesto tenía que hacer una puerta de entrada, pero al principio no se me ocurrían demasiadas cosas, así que encargué una impresión de papel comestible con el escudo de Hogwarts, las mascotas de las casas, las iniciales de Andrea Potter con el tipo de letra típico y poder darle un poco de colorido.

  En la decoración me ayudó muchísimo Paula, que es muy habilidosa. Una de las labores que más le agradezco es que estuvo rellenando unos moldes de silicona con forma de camafeos con diversos trocitos de fondant, con una precisión extraordinaria para que quedaran como cuadros. Yo cada vez veo menos de cerca y jamás podría haberlo dejado tan bien. Por cierto, un truco para poder desmoldarlos sin que se separaran los colores es meter el molde unos minutos en el congelador.


  Otra cosa que se debe hacer con tiempo para que dejar que se seque, son las figuras. Afortunadamente a Andrea le gustaron las figuras sencillas, así que hice las cabezas y los cuerpos con pasta de goma y los dejé secar.


  Aunque sean sencillas, tienen algunos detallitos que iba haciendo a ratitos libres, como el pelo, bufandas y demás. Otro truco, para hacer la bufanda extendí una tira de fondant rojo, le puse unos pequeños trozos de fondant amarillo por encima y al pasar el rodillo queda combinado como tela a rayas.


  No es que sean figuras complicadas, de hecho lo que me gusta es su sencillez, pero si resulta algo entretenido.


  La verdadera tarta es el piso superior, es un bizcocho de chocolate, un Madeira sponge cake de chocolate sencillo de 8 huevos, horneado en dos moldes de 18cm, que rellené y cubrí con ganache de chocolate.
  

  Como de costumbre para los consejos sobre cómo hacer el montaje de una tarta con fondant, recomiendo esta entrada en la que intenté explicar los pasos principales. 

   Para esta tarta he probado una marca de fondant que me ha dado muy buen resultado, Pastkolor. Tengo que reconocer que ya me da pereza hacer el fondant en casa, pero si alguien se anima, la receta del fondant de miel es una de mis preferidas.


   Compré el fondant blanco y lo teñí con un poco de azul, quedando un tono bastante claro, pero es que quería darle un toque con el aerógrafo porque me parece que queda bien en algunos casos. Pasa de este aspecto


  A este otro. Ojo, con el aerógrafo se notan más los fallillos, arrugas o burbujas que hayan podido quedar al cubrir la tarta.


  Lo cierto es que tampoco sé demasiado sobre colorear con aerógrafo, tan solo le doy un toque de color, procurando cubrir la tarta de forma más o menos uniforme. Como tenía que representar un cielo con estrellas, cogí un cepillo de dientes (sin usar, por supuesto) y mojándolo con unas gotas de colorante amarillo, salpicamos la tarta. Aunque se veía si te fijabas, la verdad es que no era muy llamativo.


  El resto fue añadir los detalles que se nos ocurrieron en el tiempo que teníamos. Por ejemplo pusimos como un camino de piedras (hecho también con otro texturizador) y para que quedara más realista machaqué unas galletas que pusimos en los laterales para que pareciera tierra.


  En uno de los laterales también pusimos unos árboles muy sencillos para que simularan el bosque prohibido. O un pasillo desde el que se asomaba Dobby.


  El Profesor Lupin, convertido en hombre lobo, aullando a la luna. O un trozo del mapa del merodeador (esto también lo hizo Paula, tiene mejor letra que yo). En la siguiente fotografía también se aprecia a Nick casi decapitado saliendo de un muro (aunque mal, me da coraje que no hice ninguna fotografía decente). O el basilisco del segundo libro.


  Me encantó hacer esta tarta, no sólo por la carita de mi niña al verla y buscar los detalles y las referencias a los libros que estamos leyendo, sino porque hacía demasiado tiempo que no me relajaba modelando azúcar y casi me había olvidado lo mucho que me gusta.


  Confío en que pronto pueda publicar otra entrada con algunas cosas que hicimos para la merienda, todas inspiradas en el mundo de Harry Potter.

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