sábado, 8 de diciembre de 2012

Leche Frita (con natillas)

  Este es un dulce tradicional que me parece absolutamente delicioso. Se me antojó hace unos días y reconozco que fue una pequeña osadía llevar una  fuente de leche a frita a la comida familiar, ya que mi madre es una experta y le queda perfecto.


  Por supuesto, consulté el libro que nos escribió mi madre con sus recetas, pero me temo que es una de esas recetas del tipo "con una pizca" "la cantidad que admita" "se añade lo que sea necesario". Resumiendo un poco, la receta consiste en hacer una bechamel dulce, pero mi madre no precisaba cantidades ni proporciones, así que consulté también la página de webos fritos y al final hice una mezcla "libre" de las recetas según mi propio criterio. Y sorprendentemente, ¡no quedó mal!


  Hace tiempo probé en un restaurante la leche frita sobre una cucharada de natillas y me encantó la combinación, así que no tuve más remedio que preparar también unas natillas ligeritas para que lo probaran en la familia.



Ingredientes para la leche frita
  • 300 ml de leche.
  • 200 ml de nata.
  • 75 gr de harina.
  • 25 gr de maicena.
  • 75 gr de azúcar.
  • 50 gr. de mantequilla.
  • La piel de medio limón (sólo la parte amarilla).
  • Media rama de canela.
  • Más azúcar con un poco de canela en polvo para rebozar.

Ingredientes para las natillas:

  • 3 yemas de huevo.
  • 400 gr de leche.
  • 200 ml de nata.
  • 5 cucharaditas de maicena.
  • 60 gr de azúcar.


  En verdad las dos recetas se pueden preparar sólo con leche, pero la que yo compro es semi desnatada y me gusta sustituir una parte de la leche por nata para darle algo de gracia. La medida del vaso de leche es posible que confunda, porque son unos vasos reciclados de nocilla y son enormes. La capacidad es de 400 gr de leche. También tengo que comentar que en la fotografía de los ingredientes de la leche frita la cantidad de mantequilla que aparece es casi la mitad, es porque fui experimentando un poco y me di cuenta de que necesitaba más. 

  Empecé con la leche frita, aromatizando un poco la leche y nata con la rama de canela y la piel del limón (sólo la parte amarilla para que no amargue). Lo puse al fuego hasta que hirviese y lo dejé enfriar.



  Puse la mantequilla al fuego para que se derritiera.



  Cuando está fundida, se añade la harina mezclada con la maicena de golpe y se mezcla. Me di cuenta de que necesitaba más mantequilla (o aceite) porque la harina quedó grumosa, como arenilla. 



  Tiene que quedar como una pelota, así que añadí un poco más de mantequilla hasta que se hizo una bola.



  Siempre me gusta tener la masa un minutito para que se tueste la harina y se le quite el sabor a crudo (palabras textuales de mi madre). Entonces se añade la leche poco a poco, es decir se añade un chorrito y se mezcla.



  Cuando se ha incorporado a la masa, se añade otro chorrito y se mezcla.


  
  Y se va añadiendo la leche a chorritos hasta que se acabe.



  Queda como una bechamel espesa. La puse en una fuente engrasada y la dejé enfriar.



  Mientras se enfría hice las natillas. Mezclé las yemas con el azúcar y la maicena con unas varillas.



  Se añade la mezcla de leche y nata y se pone al fuego bajo, removiendo con las varillas siempre en la misma dirección (mi abuela aseguraba que si no se hace así, se cortan).



  La crema tiene como una espumita blanca en la superficie, en cuanto desaparezca hay que estar muy atentos porque ya están. Se nota al mover las varillas que la mezcla ha ido espesando y no debe hervir porque entonces sí que se cortan. Unas natillas cortadas tiene como pequeños grumitos, que no afectan al sabor pero la textura es menos cremosa.



  La dejé templar a temperatura ambiente, sin llegar a meter en la nevera porque no tienen que estar frías. Bueno, separé un par de vasitos para tomar con una galleta, pero el resto nos lo tomamos con la leche frita. 

  Cuando la bechamel dulce está cuajada, la corté en varios trozos más o menos iguales. Está blandita pero se puede manejar con las manos sin problemas.



 Se pasa por huevo batido y harina y se fríe en aceite caliente. 



 Una vez fritas, se ponen en un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y entonces se rebozan en azúcar con un poco de canela en polvo.



  Y listas para comer, mejor que estén recién hechas para que no se enfríen del todo.


  A mí me encantan sobre un cucharón de natillas también a temperatura ambiente.


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