Hace unos días fue el cumpleaños de mi sobrino Nacho, 11 años nada menos, pero la idea de su tarta la llevo rumiando desde el verano pasado.
Fue cuando pasamos unos días en Londres, y es que en todas las jugueterías estaban llenas de juguetes relacionados con Harry Potter y su mundo de magia (incluso nos pasamos por el Anden 9 y 3/4). Se podían comprar varitas mágicas, figuras de todos los personajes incluso un mapa del merodeador o la carta de ingreso a Hogwarts.
Y por eso, como mi sobrino es un gran aficionado a estos libros, se me ocurrió que podría hacerle una tarta relacionada con su posible entrada en Hogwarts.
Y por eso, como mi sobrino es un gran aficionado a estos libros, se me ocurrió que podría hacerle una tarta relacionada con su posible entrada en Hogwarts.
Pocos días antes de su cumpleaños vi una tarta muy simpática en Facebook, era del blog My Cake School y explica paso a paso cómo hacer una tarta para Halloween, pero yo la adapté a la idea que tenía para mi sobrino.
La tarta consistía en un Angel Food Cake recubierto de nata montada (no digo más, a buen entendedor pocas palabras bastan).
Se me ocurrió esta combinación porque también hice un Tocino de Cielo (uno de los postres favoritos de Nacho) y para aprovechar las claras y conseguir un bizcocho bien alto la idea del Angel Food Cake me pareció estupenda. ¡Al resto de la familia también les gustó la idea!




