miércoles, 30 de diciembre de 2015

Tarta Sombrero Mexicano

  No me gustaría dejar pasar el 2015 sin compartir la última tarta que he hecho para las Jornadas que se celebran en el colegio de las niñas. Todos los años el colegio entero se vuelca en la cultura, tradiciones, literatura, arte, historia e incluso en la gastronomía del país escogido, que este año ha sido México.

  Y como el último día de diciembre se podía llevar un desayuno para compartir, nos atrevimos con una tarta sombrero.


 La idea del sombrero se le ocurrió a la peque, porque yo saqué uno que tengo de verdad por si acaso les apañaba alguno de los disfraces, y les encantó. De hecho el plan era hacerlo exactamente igual, pero no encontré fondant negro (y no tenía ganas de teñirlo) así que lo compré rojo. Para compensar el cambio de planes, me pidió que los adornos fueran amarillos, que es su color preferido.

  Ingredientes:


  El bizcocho de la base, el de chocolate, era enorme. Lo hice en un molde de 26 cm, el más grande que tengo, y estaba temblando por si no se cocía bien el centro. Para que no quedara demasiado reseco por los bordes y el centro crudo, lo hornee a 150º, vigilándolo de cerca en todo momento y finalmente quedó espectacular, tierno y jugoso. 


  La base es la que estaba rellena y cubierta con ganache de chocolate negro. Pero antes de cortarlo por la mitad, le hice un corte inclinado por todo el lateral para que la base inferior fuese un poco más pequeña, como un tronco de cono invertido. Además el recorte me vino bien para hacer la parte que sobresale por detrás.


  El bizcocho de vainilla lo hice en un molde que tiene la base redondeada, para después recortar y dar forma al sombrero. Le corté unas lascas por los laterales para darle forma ovalada.


  Y después le di forma a cuatro hendiduras, las típicas para coger el sombrero con una mano. Para que quedara mejor siempre utilizo un rallador que alisa los bordes.


  Lo rellené y cubrí con ganaché de chocolate blanco y quedó estupendo. Antes de montar la tarta, calé los bizcochos con almibar (100 gr de agua y 100 gr de azúcar, se calienta hasta que el azúcar se disuelva). Y los forré con el fondant, como en Montaje de una Tarta decorada.

  En estas tarta con formas irregulares, me vienen especialmente bien unos alisadores flexibles que me recomendó Marga, y que tengo siempre a mano.


  Como comentaba, parte del reborde que había cortado del bizcocho, lo puse encima para darle un poco de forma.


  Antes de colocar la parte de arriba, le puse un platito de plástico para que fuera más fácil de cortar y separar los bizcochos.


 Para el resto de la tarta, como supongo que se notará de lejos, utilicé la pistola de fondant. 


  Para la pistola es importante que el fondant esté muy bien amasado, pero es una herramienta extraordinaria para hacer hilos o cuerdas como en este caso, (como en esta tarta).


  También le puse un poco de purpurina (no tóxica, claro) para darle brillo, aunque no se nota mucho en las fotografías.


  La profesora me dijo que a los niños les había encantado, así que como siempre, el principal objetivo quedó cumplido. 
  ¡Espero que tengáis una buena entrada de año!

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